miércoles, 25 de abril de 2012

Capítulo 2


Capítulo 2

Ya era por la mañana y tenía que vestirme, desayunar y peinarme para ir al instituto. Cuando cogí la mochila y abrí la puerta sentí una oleada de frío, estaba paralizada en la entrada de mi casa, helada hasta los huesos. Después de cinco minutos sin poder moverme recuperé el sentido y la noción del tiempo y salí corriendo de casa, iba a perder el autobús y no tenía ganas de ir andando. Al llegar a la parada sólo estaba Nina. Me pareció un poco raro que nadie estuviera allí, normalmente soy una de las últimas. Me senté en las escaleras y puse la mochila delante de mí para proteger las piernas del frío. Diez minutos más tarde seguía sin haber nadie asique decidí preguntarle a Nina.

- Nina- dije en voz baja- ¿donde está todo el mundo?
- No lo sé. Menos mal que has venido tú porque yo ya me iba a marchar para casa.
- Pues quedan dos minutos para que pase el autobús y aquí no hay nadie, sólo estamos tú y yo. Si el autobús no viene me iré para casa.
- A mí supongo que me llevará mi madre, si quieres puedes venir conmigo.
- Vale, gracias.

Esperamos unos diez minutos más y no apareció nadie, ni la gente ni el autobús. Decidimos ir a junto su madre para que nos llevara al instituto. Cuando íbamos de camino me fijé en que donde normalmente había gente en las paradas no había. No sabíamos donde se habían metido todos.

- Gracias señora Anne- le dije a la madre de Nina.
- De nada.
- Adiós mamá.
- Adiós Nina.

Entramos en el instituto y vimos que todos estaban ya en clase. Vimos el reloj y aún no era lo hora de entrar. Fuímos igualmente para nuestra clase y nos sentamos en nuestros sitios.

- ¿Qué te ha pasado?- preguntó Hanna.
- A mí nada. ¿Por qué entrais antes de tiempo?
- Los nuevos horarios, si llegaras antes a la parada lo entenderías.
- Ah. Explícamelo por favor.
- Pues que la directora quiere que esteamos más tiempo en clase- dijo en tono vacilante- quiere encerarnos aquí como ratas.
- Bueno tampoco dramatices tanto- me reí de ella.
- Es la verdad- replicó- ¿a que viene esto de comenzar antes las clases? ¿lo hace por diversión?
- No lo sé...
- ¿Por qué has llegado tan tarde? Aunque el horario haya cambiado has llegado tarde igualmente.
- Al salir de casa me quedé paralizada en la puerta- empecé a decir- estube cinco minutos así, no podía moverme, tenía un frío terrible, era todo muy confuso.
- Qué rara eres- sonrió- es broma. No te preocupes por eso, seguro que no es nada.
- Yo no estoy tan segura...
- Tranquila, no es nada malo.
- Eso espero.

Después de hablar con Hanna me sentía mejor pero seguía igual de asustada por lo sucedido, nunca me había pasado algo así, tendría que comentarselo a Nathan y a mi madre a ver si ellos me podrían decir algo. Al sonar el timbre el profesor Vince se fue y en su lugar vino la profesora Stephenie de Filología Inglesa. Esta asignatura era una de las que más me gustaban y esperaba que eso me distragera un rato.

- ¿Alguien puede decirme como se dice pesadilla en inglés?- preguntó mientras miraba para mí- ¿señorita Swan?
- Pesadilla en inglés es nightmare.
- Correcto. Muy bien y como se dice...- se paró a pensar la pregunta- ¿sígueme?
- Fallow me- respondió Jamie.
- Correcto señor Fitgerald.
- Bueno- prosiguió ella- para la próxima semana tendreis que traeros leído el primer capítulo de Romeo y Julieta. Pensad bien que me vais a comentar de ello y haced un esquema de guía por si acaso. También hablaremos de su autor, Shakespeare.

Suena el timbre y la profesora Stephenie se va como vino con su maletín debajo del brazo en vez de agarrardo en la mano. El recreo se acercaba y yo lo deseaba más que nada, necesitaba estar al aire libre y comentarle a Nathan lo que me pasaba. Después de dos clases interminables llegó el recreo.

- Nathan- grité desde las escleras.
- Juliet- me llamó él y me hizo un gesto con la mano indicándome que fuera con él.
- ¿Que tal?
- Bien. ¿Tú?
- He tenido días mejores- comenté.
- ¿Qué te pasa?
- Hoy al salir por la puerta para ir a la parada- empecé a decir confusa- me quedé paralizada allí durante cinco minutos sin poder moverme ni hacer nada, un frío brutal me cubrió todo el cuerpo y sentía que ese momento no acabaría nunca. Ha sido muy raro.
- Caramba- se quedó pensando en que decir a continuación y al final habló- no se que decir...Es raro no te lo voy a negar, pero creo que te estás preocupando por una tontería, si te vuelve a pasar ya será algo preocupante pero de momento no te agobies con ello. ¿Vale?
- Vale. Gracias por aconsejarme.
- De nada. Bueno queda poco para que toque será mejor que subamos ya.
- Sí.

Subimos para clase y nos preparamos para la siguiente asignatura. Cuando estaba cojiendo el libro y la libreta ví que algo se me cayó del medio, una hoja de papel, la cojí y la abrí para ver de que se trataba y entonces leí lo que ponía << Hola. De nada, mi sudadera será tuya cuando tú quieras :) ¿Cuando podemos quedar? Me gustaría pasar un rato contigo y así nos ponemos al día con nuestras vidas que hace mucho que no hablamos como debe ser. Un beso, Jamie>>. Era de él. Quería quedar conmigo para pasar un rato juntos. ¿Qué tenía que contestar? ¿Lo sabría Florence?
Se lo contaría a Nathan pero le molestaría asique le pedí ayuda a Hanna.

- Jolín, este chico es una caja de sorpresas- dijo con una risita- nunca sabes por donde va a aparecer.
- ¿Quieres hacer el favor de ayudarme y dejar las coñas para otro momento?- dije muy seria.
- Valeeee...- se quejó- dile que día le viene bien a él y que a que hora quedais. ¡Ah! y en donde.
- ¿Crees que se lo tengo que contar a Nathan?
- Yo se lo contaría pero solamente si creo que es lo correcto- se explicó- si crees que se va a sentir dolido no se lo digas, pero si crees que lo mejor es que lo sepa para que se haga la idea de que esto va enserio diselo sin más demora.
- Vale, creo que lo mejor es que se lo diga y punto.
- Pues eso, pero antes responde a la nota y en un cambio de clase se la metes en la mochila.
- Vale.

Al sonar el timbre le metí la nota en la mochila tal y como Hanna me había dicho. En ella había puesto << Hola. Gracias pero puedo cojerme una chaqueta mía :P. No sé...¿cuando te viene bien a ti? dime la hora, donde y luego te digo si puedo ¿vale? Un beso, Juliet>>. Después de dejarle la nota me senté rápidamente en mi sitio, nos tocaba Historia y la profesora Jane, la directora, era muy estricta. En cuanto llegó dejó su carpeta en la silla y se sentó en una esquina de la mesa. Comenzaba la clase y con ella comenzaba el dolor de muñeca al escribir ya que con la profesora Jane había que copiar todo punto por punto.

- Bien- dijo seria- hoy no vais a copiar nada de lo que yo diga, simplemente me vais a contestar a unas preguntas que deberiais de saber del curso pasado. Empecemos- se paró para escoger a quien preguntar y miró directamente a Hanna- señorita Lewis...
- ¿Si?
- ¿Puede usted decirme quienes fueron los Jacobinos?
- Pues...esto...- se quedó en blanco y estaba muy nerviosa- pues...

Para quitarle un peso de encima cogí y levanté la mano, la profesora hizo un leve movimiento de cabeza indicando que podía contestar por ella.

- Los Jacobinos fueron unos completos asesinos, Marat que estaba en el centro de este complot, hacía una lista de las personas que él creía traidores o culpables y los mandaba directos a la muerte. Durante el tiempo en el que este clan estubo al mando rodaron miles de cabezas en Francia hasta que una mujer, con la escusa de que sabía algunos nombres de traidores que aún no estaban muertos; fue a casa de Marat cuando este se estaba dando unos baños, ya que él padecía cierta enfermedad que requería dichos tratamientos. Cuando Marat apuntaba en una lista los siguientes en morir la mujer aprovechó y le clavó un cuchillo abrecartas en el pecho y se fue. Marat murió desangrado y después de este acontecimiento Marat era representado en la pintura como un dios. Gracias a la intervención de dicha mujer, la gente que tendría que morir, según Marat, pudo seguir con vida.
- Muy bien señorita Swan, sinceramente, pensé que usted no tenía una mente tan llena de conocimientos pero ya veo que me he equivocado, siga así.
-Gracias- dije confusa- supongo.
- No me las dea- sonrió- bueno, prosigamos.

Al acabar la clase Hanna y yo salimos para subir al autobús y nos encontramos con Jamie que me saludó con entusiasmo y se acercó.

- Juliet- sonrió- toma. Guárdala, ya la verás en casa.
- Oh. Vale- me metí la nota en el bolsillo- Adiós.
- Adiós- me dijo mientras me giñaba un ojo.
- ¿Vamos?- dijo Hanna.
- Sí, vamos.

Nos subimos al autobús y nos sentamos juntas, yo iba a comer a casa de Hanna y a la tarde teníamos que hacer un trabajo para Tecnología Moderna, el señor Phil nos había puesto un trabajo sobre los tipos de bombillas, un verdadero aburrimiento. Después de acabarlo iríamos a dar una vuelta y luego su madre me llevaría a casa. Al llegar comimos y cuando estabamos en la habitación de Hanna me dispuse a hacer el trabajo cuando se me acordó que tenía la nota de Jamie en el bolsillo y la cogí para leerla. La abrí y leí detenidamente cada palabra << Hola. Yo estoy bien, ¿y tú? Pues a mí me viene bien cualquier día, no sé,que tal...¿Jueves? ¿A las cinco en la plaza central? Bueno tú dirás...Un beso, Jamie>>. Hanna estaba a mí lado con la boca abierta de sorpresa igual que yo, Jamie quería quedar el jueves, dentro de dos días.

- Que bien- dijo Hanna- una cita secreta...¿ que te vas a poner?
- No es una cita, simplemente hemos quedado para charlar un rato.
- Bueno eso es lo de menos... dime, ¿ que te vas a poner?
- No sé, supongo que lo de siempre, unos pantalones largos y una camiseta.
- ¡Pero que dices! Tienes que ir guapa para que vea que eres mejor que su estúpida novia.
- No sé, creo que eso es imposible.
- Tú déjamelo a mí.
- No sé que es peor- me reí- si vestirme como siempre o que tú te encargues de hacerlo.
- No te burles- dijo seria- o si no no te ayudo.
- Vale...
- Bien.

El resto de la tarde fue tal y como yo pensé, hicimos el trabajo y dimos una vuelta por allí cerca. Ya eran las ocho cuando la madre de Hanna me llevó a casa, bajé del coche y saqué las llaves para abrir la puerta. Cuando entré la madre de Hanna se fue y yo subí en el ascensor hasta mi casa. Al llegar cené, me duché y me fuí directamente a la cama para estar bien despierta al día siguiente. Me dormí rápidamente y me encontré envuelta en un profundo sueño que parecía demasiado real.
Estaba en una calle que no conocía. Se escuchaban gritos de socorro asique decidí seguir el rastro de voz para saber que pasaba y de donde provenían. Al girar a la derecha de la calle en la que me encontraba ví a una mujer tendida en el suelo, me acerqué despacio sin hacer ruido y pude observar que la mujer se estaba desangrando. Su cara me era familiar pero no supe decir quien era. Una sombra se acercó por detrás de mí y yo me giré para ver quien era pero no pude vislumbrar nada, la sombra se había alejado, o eso parecía. La mujer me llamó con un susurro casi inaudible y yo me acerqué más. Tenía una mordedura en la muñeca, parecía la marca de la dentadura de un perro pero más fina.

- Véte- dijo en un soplo de voz- esto es muy peligroso.
- ¿Qué te ha pasado?
- Véte, yo ya no tengo remedio. Véte- la mujer cerró los ojos y se quedó inmóvil, había muerto.
- Lo siento- dije apenada- tendría que haber hecho algo.

Me levanté y percibí la respiración entrecortada de alguien, me dí la vuelta pero allí no había nadie. Retomé el camino de vuelta hacia la calle donde había escuchado los gritos. Una sombra me seguía, era muy veloz pero yo también era bastante rápida y sabía donde estaba a cada momento. La sombra desapareció en cuanto yo me paré en seco y en vez de ella apareció una figura delante de mí, a veinte metros, que supuse que era un hombre ya que era alto, musculoso y demasiado corpulento para ser una mujer. Escuché como se reía, ahora más que nunca sabía que era un hombre, su risa era ronca y tenía una voz grave. Decidí acercarme a él, si me quería hacer daño le sería fácil pero a mí eso me daba igual sólo quería saber quien era y llamar a la policía para que lo arestaran por lo que había hecho, matar a una mujer. Mientras me acercaba, la distancia que nos separaba era menor. Él estaba tenso, como si no comprendiera lo que yo estaba haciendo, como si supiera que al acercarme estuviera poniendo mi vida en peligro. Cuando estaba a escasos metros de él, como mucho cinco metros, se dio la vuelta y empezó a correr, no sabía que hacer, si dejarlo escapar o seguirlo. Opté por la segunda opción, no iba a dejar que se escapara, había matado a una mujer y aunque yo no supiera el porqué de ese asesinato quería cojerlo, simplemente eso. Giró hacia la izquierda hacia un lago, que por lo que se podía observar era bastante profundo. Se adentró en el paseo que bordeaba dicho lago y siguió corriendo. Cansada, seguí a aquel hombre sin darme por vencida pero de repente él había desaparecido. Me paré y me senté en uno de los bancos que había por todo el paseo. Después de diez minutos sentada y sin rastro del hombre me levanté y me acerqué al lago. Cogí una piedra y la lancé al agua, parecía bastante profundo. Mientras yo jugaba con las piedras alguien se acercó por detrás, me cogió y me tiró al agua. Sentía como alguien me agarraba para que no saliera de debajo del agua, quería ahogarme, no le importaba que pasara conmigo, quería matarme. Abrí los ojos debajo del agua y ví que era el hombre al que había perseguido, no le podía ver bien la cara pero estaba segura de que era él. Le mordí una mano y me zafé de él. Me alejé nadando hasta el centro del lago, no lo veía asique decidí acercarme a la orilla posterior para que no me volviera a pillar. Cuando salí del lago el hombre me estaba esperando sentado en un banco, me acerqué a él y le dí un buen bofetón pero él sólo sonreía. Me agarró por un brazo y me zarandeó, luego me dio un puñetazo en la cara que me dejó inconsciente justo cuando él me lanzó al agua, esta vez si que me había ahogado.
Me desperté sudando, estaba asustada y tenía la piel fría como el hielo. Parecía que aquel sueño fuera real pero que yo no me había muerto, solamente me había ahogado y sobreviví. Eran las cinco de la mañana y aún quedaban dos horas para que mi madre me despertara pero como no me quería volver a dormir decidí ir hasta la cocina y desayunar con calma viendo la televisión para ver si así me distraía un poco.

- Juliet...- dijo mi madre en voz baja- ¿qué haces despierta?
- Hola mamá. He tenído una pesadilla bastante real, me he asustado y por no despertaros he venido a desayunar.
- Ah. Tranquila, sólo ha sido una pesadilla. Vuelve a la cama que seguro que estás cansada.
- No no estoy cansada, me voy a quedar aquí viendo la televisión. No me apetece dormir. Por favor.
- Vale...yo me voy a la cama.
- Vale. Ya no hace falta que me despiertes, puedes dormir más tiempo- le dije con una sonrisa.
- Ya, por una parte te estoy agradecida, hoy tengo que trabajar por lo menos hasta las dos de la mañana porque tengo una cena de trescientas personas y hay mucho que hacer.
- De nada. Que descanses.
- Gracias.

Después de que mi madre se fuera continué viendo la televisión, no había nada interesante así que me puse a ver las noticias.
Me quedé de piedra al ver una noticia en la que un mujer fue asesinada por la noche en Los Ángeles y el asesino había escapado poco antes de que la policía llegara al lugar donde se hallaba la mujer muerta. La policía dijo que una llamada anónima los había alertado, un voz femenina.

- He sido yo- dije con voz ronca- en mi sueño.

Mi sueño podría haber sido real, podría haber llamado a la policía y haber perseguido al hombre desesperada por el paseo del lago y que él me intertara matar ahogándome, pero sin conseguirlo. Más que un sueño parecía un recuerdo o un dejavú, pero no estaba segura de que la llamada fuera la mía, podía haber sido cualquier otra persona que lo viera. Pensé en esa posibilidad para no encontrarme en un callejón sin salida y intentar tranquilizarme. Cuando ya eran las seis y media decidí hacer la cama y ducharme tranquilamente. Me vestí, me peiné, cogí la mochila, las llaves, me calcé y abrí la puerta para salir y dirigirme a la parada.
Mientras caminaba lentamente percibí la misma respiración que en mi sueño, era él, el hombre de mi sueño. Ví una sombra detrás de mí y me asusté, empecé a correr lo más rápido que pude hacia la parada. Al llegar allí me paré en seco y andé normal para que nadie pensara que me había vuelto loca y que corría porque sí. Me encontré a Nina en las escaleras y nos pusimos a hablar de tonterías mientras no venía el autobús.

Subimos al bus y llegamos a clase. Me senté, cogí la libreta y el libro para la primera clase, Tecnología Moderna con el señor Phil.

- Teneis que exponer vuestros trabajos- dijo con la voz grave- y claro está que no todos hicisteis el mismo trabajo asique escogeré el que más me guste. Me acercaré a vuetras mesas y veré cual esta mejor decorado, expresado y orgainzado.

Se pasó por todas las mesas mirando detenidamente los trabajos. Algunos estaban muy bien hechos, otros estaban pasables y otros estaban catastróficos; había donde elegir. El profesor Phil posó sus ojos en nuestro trabajo y asintió satisfecho, luego vio el de Jamie y Nate que era sobre los motores a reacción y una sonrisa salió de su boca.

- Ya sé quienes son los que van a exponer sus trabajos- dijo después de examinar los trabajos por última vez- Señor Fitgerald, señor White. Salgan a la pizarra por favor.
- De acuerdo- dijeron los dos al unísono.

Mientras ellos explicaban su trabajo Hanna y yo charlabamos por lo bajo para que no nos escucharan.

- Es guapo- dijo Hanna mirando a Nate- pero el tuyo lo supera mil veces.
- No es mío.
- Dentro de poco lo será. Ya lo verás.
- No sé yo...
- Tú nunca sabes nada- se rio- tranquila.

Cuando acabaron de exponer su trabajo el profesor llamó a Nina y a Beca para que nos explicaran un trabajo sobre la electricidad estática. Los siguientes en salir fueron Nathan y Peter. Intentaba estar atenta a la explicación que nos daban sobre la mecánica de artefactos explosivos pero ese tema sólo me hacía pensar en el asesinato que yo había presenciado, por así decirlo. Cuando acabaron, el profesor nos miró y nos llamó a la pizarra. Mientras Hanna explicaba la primera parte del trabajo me dí cuanta de que Jamie estaba muy concentrado mirándome y me puse roja, gracias a dios nadie se dio cuenta. Después de que Hanna me diera un codazo para indicarme que me tocaba a mí expliqué todo detenidamente para centrarme en lo que estaba haciendo y no en Jamie ni en el asesinato.
Al acabar la clase me acerqué a la mesa de Jamie pero para mi sorpresa él seguía allí y no había salido a ver a Florence asique me acerqué despacio y le puse la nota en la mesa con mi mano encima.

- Toma.
- Oh. Vale- me cogió la mano disiuladamente y desplazó la nota hasta su palma- gracias, pensé que te habías olvidado.
- No, no me he olvidado. De nada- sonreí y me dispuse a soltarle la mano- bueno tengo que volver a mi sitio.
- Sí- dijo giñándome un ojo- no quiero que por mi culpa te echen bronca.
- No tranquilo, no es por tu culpa.
- Véte entonces.

Me senté en mi silla, guardé el material de la otra clase y saqué lo de Filología Inglesa. En cuanto lo hice, la profesora Stephenie entró por la puerta como un rayo. Se sentó en la silla y abrió su agenda para ver que nos tocaba dar hoy.

- Buenos días- dijo con una pequeña sonrisa- ¿alguien ha soñado esta noche?
- Sí- dijo Nate.
- ¿Se puede saber lo que has soñado?
- Claro. He soñado que se acababa el instituto y me compraba un Ferrari- toda la clase soltó una pequeña risita.
- Ese sueño es un poco incoherente. ¿Alguien a tenido una pesadilla?
- Todos los días de mi vida- soltó Hanna- con el instituto.
- Oh. ¿Alguien más?
- Yo...-dije tímidamente- hoy he soñado que me perseguían hasta un lago y me ahogaban.
- Eso si que es una pesadilla. Para mañana quiero que escribais una redacción sobre una pesadilla con la que soñarais. Bien, ahora empecemos con Romeo y Julieta. Apuntad todo lo que yo os diga en vuestras libretas.

Mientras la profesora hablaba sobre como eran los personajes de la obra, nosotros teníamos que copiar todo lo que decía. Yo estaba escribiendo pero inconscientemente también pensaba en lo sucedido aquella noche. Al acabar la clase tuvimos Numerología y Historia. Llegó el recreo y me senté en el banco que estaba cerca de las mesas de ping pong. Al poco tiempo de haberme sentado apareció Nathan con Nate, no sabía que fueran amigos, es más juraría que en su lista de enemigos figuraba él después de Jamie. Se sentaron a mi lado y yo los saludé con un leve movimento de cabeza.

- Hola Juliet- dijo Nate- ¿como te va?
- Hola Nate. Bien, ¿y a ti?
- No me puedo quejar.
- Me alegro.
- Y yo por ti. Me voy a jugar al ping pong. Ya hablaremos en otro momento- dijo mientras se levantaba.
- Adiós Nate- dije yo.
- Adiós Nathan. Ya acabaremos aquello en otra ocasión.
- Vale- repondió él- cuando quieras avísame.

Cuando Nate se iba alejando Nathan se acercó más a mi, casi rozando mis brazos. Lo notaba raro, de no ser que lo tenía cerca diría que un tanto distante.

- Bueno...- dijo él serio- ¿hoy puedes salir?
- Sí. ¿Por qué?
- Necesito hablar contigo a solas.
- Estamos solos, no hay nadie más que los que juegan al ping pong y están a cinco metros, no nos escuchan.
- No, aquí no. Tenemos que estar completamente solos.
- Vale. Ven a las cinco, no antes.
- Bien. Sabes que soy puntual, hoy más que nunca tengo el tiempo justo.
- Me estás asustando.
- Tranquila no he hecho nada malo.
- Espero que no sea nada importante que nos haga daño.
- Ya lo sabrás a su debido tiempo.
- Vale. Te veo luego.
- Adiós cielo- dijo mientras me abrazaba.
- Adiós Nathan.

Me dirigí a las puertas de la cafetería porque había quedado allí con Hanna los últimos diez minutos de recreo, ya que ella había estado castigada hasta entonces. Después de apoyarme contra la pared apareció Jamie con Florence y yo me puse rígida. ¿Me diría algo alguno de los dos?

- Florence, espera.
- Vale...
- Hola Juliet- sonrió- espero que no te olvides de lo que tenemos pendiente.
- No, no me olvido.
- Me alegro de oírlo- me guiñó un ojo- me tengo que ir.
- Chao.

Y se fue con su novia a la pista de tierra donde había unas escaleras donde siempre se sentaban. Al instante apareció Hanna y yo me alegré mucho de verla. Ella me alegraba los días con sus tonterías.

- Hola cielo- dijo ella con una pequeña sonrisita.
- Hola amor.
- ¿Estás bien?
- Sí, es que hoy he tenido una pesadilla que parecía muy real.
- Ah. Te he escuchado en la clase decirlo pero pensé que lo decías por decir.
- Pues no...
- Bueno ¿sabes una cosa?
- ¿Qué?
- Ya sé que te vas a poner para mañana.
- ¿El qué?
- Un precioso vestido azul con unos zapatitos de tacón a juego negros.
- Ni de coña. No es una cita, no es una fiesta y él tampoco es mi novio.
- Vamos Jul, se buena conmigo y con él. Cuando te vea no querrá dejarte marchar.
- No sé, me lo pensaré.
- Vale...

Tocó el timbre y subimos lentamente las escaleras, no quería llegar a clase, no sabía muy bien si era porque no tenía ganas de trabajar o porque estaba rallada con todo lo que pasaba por mi cabeza. Hanna me tuvo que agarrar porque casi me caía sólo de pensar en aquella horrenda pesadilla, me estaba volviendo loca. Menos mal que solo quedaban dos clases, Diseño y Música. Dos clases llevaderas, fáciles y que me gustaban bastante, la que más, Diseño.
Al acabar las clases subí al autobús y llegué a casa realmente cansada. Comí, hice los deberes y me tumbé en la cama. Como no me quería mover hasta que me llamara Nathan y no tenía nada que hacer cogí el portátil y entré en mi Twitter para ver si tenía algo nuevo. Cuando entré no había nada fuera de lo normal solo unas cuantas peticiones de seguimiento y devolverles el seguimiento, dos mensajes de mis amigos de Raloddene y unas fotos sin importancia. Cambié de tweet << Cosas que has vivido sin haberlo sabido...>>, no sabía que más poner porque la pesadilla me rondaba la cabeza a cada minuto. Cuando apagué el ordenador sonó el timbre y me calzé para bajar y encontrarme con Nathan.

4 comentarios:

  1. Me gusto mucho el capitulo :D
    pero para la próxima avísame cuando subas uno :P

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  2. Ya, no eres la primera que me lo dice xD Me alegor de que te guste. Como le he dicho a otra chica, te aviso por tuenti, supongo que colgaré una fotito o así :D y os etiquetaré vale? gracias por todo cielo :D

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