sábado, 19 de mayo de 2012

Capítulo 5


Capítulo 5

La señora Fitgerald nos recibió con los brazos abiertos, sobre todo a mí, me dedicó una amplia sonrisa y me dio un par de abrazos antes de dejarme entrar. Llegamos al salón y el padre de Jamie estaba sentado en el sofá viendo boxeo, mi padre no perdió ni un segundo y se unió a él. Mi madre se fue a la cocina con la señora Fitgerald y a mí me dijeron que subiera a la habitación de Jamie. Yo no quería pero mi madre me fulminó con la mirada y no pude hacer nada para remediar lo que se me venía encima. ¿Qué pasaría cuando entrara en su habitación? Solo había una forma de saberlo, subí las escaleras y peté en la puerta. Se escuchaba la música a todo volumen pero aún así él escuchó el golpe en la puerta.

- Hola.
- Hola Juliet- dijo con una sonrisa maliciosa- pensé que te quedarías abajo para no verme a menos que estubieramos en la mesa para comer.
- Mi madre me ha obligado. Tranquilo, no lo hago por gusto.
- Bueno- dijo abriendo del todo la puerta y indicándome que pasara con la cabeza- estás en tu casa.
- Ya, seguro.
- Tranquila no te voy a hacer nada. Aunque una parte de mí deseé hacerlo.
- ¿Hacerme daño o besarme de nuevo?- dije en tono vacilante.
- Las dos cosas, o más.
- Pues no te lo voy a permitir.
- Eso ya lo sé. Puedo hacerlo igualmente, nadie nos escucha- se sentó a mi lado.
- Me da igual, se defenderme- me aparté pero él se volvía a acercar, toqué con el cabecero de la cama, no tenía escapatoria.
- Pobre...como el otro día me dio un cabezazo piensa que ya sabe luchar. Hoy no está Charles ¿sabías?
- Lo sé, y no me importa. Tus padres y los míos están abajo.
- Mis padres no me dirán nada. Solo los tuyos pueden hacer algo, pero no harán nada cuando mis padres les digan que estamos juntos.
- ¿Qué? ¿Qué le has dicho a tus padres?
- Que no me molestaran, que estaba con mi novia- me dijo mientras me rozaba con sus dedos los labios, me estremecí.- Tranquila, no podemos ir a más, solo llevamos unos días.
- Como se entere Florence...
- Florence- repitió él- ella no sabe nada y tampoco lo sabrá. Me cree a mí, no a ti.
- Eso habrá que verlo- se acercó más a mí, yo le empujé y me levanté rápidamente- no me toques.
- ¿Quién me lo va a impedir?
- No te acerques. Te lo aviso.
- ¿Cómo?- se acercó un poco- ¿Así?
- Por favor déjame.
- Oh...ahora pides por favor. ¿Es que ya te rindes?
- No, solo soy educada.
- Pues sigue así- se acercó más- me gusta verte nerviosa y suplicando.
- No te acerques. Te lo ruego- quería gritar pero nadie me iba a escuchar- por favor.
- Vale. Haremos un trato. Tú harás lo que yo te pida hoy y no te molestaré más.
- ¿Qué quieres que haga?
- Nada fuera de lo normal en una pareja. Te sientas a mi lado, me cojes la mano, me dices cosas bonitas, me besas...todo eso.
- No pienso besarte.
- Pues otras chicas matarían por mí, harían más que eso. Me besarían sin ningún inconveniente y si quisiera me podría acostar con ellas.
- Puag. Yo no pienso dejar que me toques. No te besaré.
- Si que lo harás- se paró y añadió- viene mi madre. Acércate.
- ¡No!
- Pues lo haré yo.

Se acercó a mí pero yo no me pude mover porque detrás mía estaba la pared. Me agarró por la cintura con brusquedad y me besó. Intenté apartarme pero no podía, me apretaba con fuerza a su cuerpo y contra la pared. No había más opción que dejarme llevar por la mentira. En cuanto dejé de forcejear y le rodeé el cuello para que pensara que yo había cedido completamente a él, la puerta se abrió.

- Jamie la comida ya está...- nos miró- lo siento.
- Mamá, te he avisado antes.
- Lo siento, os estamos esperando para empezar.
- Vamos ahora.

Cerró la puerta y Jamie miró para mí. Había dejado de besarme pero no me había soltado. Se apartó y me guiñó un ojo satisfecho.

- Se lo ha creído. Eres buena actuando.
- Ya, claro. Tenemos que bajar.
- Lo sé. Al acabar de comer aún no os vais asi que subiremos otra vez. ¿Vale?
- Que remedio me queda.

Bajamos al comedor y todos nos miraron y soltaron unas risitas inquietas, como niños pequeños. Me senté al lado de él para continuar con su farsa y empecé a comer, intentando concentrarme en el pavo relleno. Durante la cena los padres de Jamie empezaron a hacer preguntas del tipo  ¿Qué tal todo? ¿Estais bien juntos? ¿Cuánto llevais? ¿Esto durará mucho o solo es un capricho? ¿Estais enamorados como nosotros?...etc, me daban ganas de vomitar y al mismo tiempo me acordé de Charles. Esas preguntas tendría que hacerlas sus padres y los míos en su casa, yo a su lado y todos felices, pero no era así. Jamie carraspeó para que yo le mirara. Ya había acabado de comer, había estado pensando y no me diera cuenta de que todos habían finalizado ya. Lentamente me levanté y ayudé a la señora Fitgerald a recojer todo, con ayuda de mi madre y de Jamie. Cuando mi madre se puso a tomar el café con su madre, me propuse acompañarlas pero mi madre abrió la boca para advertirme de lo que tenía que hacer.

- Juliet, no puedes estar aquí ahora a menos que quieras escuchar cosas de mujeres mayores. Por otra parte, tampoco debes olvidarte de tu novio...- a mi madre le costaba decir esa palabra ya que yo le había contado lo de Charles- Jamie está ariba, ve.
- Pero mamá...
- ¡Ve!
- Esta bien...

Subí otra vez las escaleras y peté en la puerta, esta vez la música era más tranquila y relajante. Jamie me abrió, sonrió y dijo:

- No hace falta que petes, entra sin más cielo.
- No gracias. Prefiero petar y saber que estás en condiciones de recibir a alguien- le dije señalando su pecho desnudo, no llevaba camiseta y se podía observar perfectamente cada uno de sus fuertes y pronunciados músculos. A decir verdad, su cuerpo era una arma muy buena de seducción, era muy guapo pero muy imbécil- y no encontrarte...- no terminé la frase porque no quería decir "completamente desnudo".
- Oh...tranquila. Me he sacado la camiseta porque tenía calor, no voy a desnudarme, de momento- dijo mientras me tiraba del brazo para que entrara y cerraba la puerta detrás de mí.
- Agg...no me digas esas cosas. No me hace falta imaginarlo en mi mente.
- No te asustes eh.
- No me asusto, solo que me pilló desprevenida esto de que te quites la ropa delante mía.
- Eres mi novia, ¿recuerdas?
- Si...solo hoy.
- Lo que sea, ahora mismo lo eres y punto. ¿Qué quieres hacer?
- Salir de aquí ya.
- Ha, ha, ha, ha...Pues va a ser que no. Siéntate en la cama.
- No estoy bien de pie.
- No es un ofrecimiento, es una orden.
- No voy a obedecerte.
- Ya lo creo que sí- dijo mientras subía el volumen de la música- eres mía.
- Jamás- le dije mientras se me acercaba.
- Nunca digas nunca- se fue acercando más hasta que yo choqué con el armario y me cojió del brazo- Tranquila, Juliet.
- ¿Cómo me voy a tranquilizar contigo cerca?
- Es fácil, déjate llevar- me soltó despacio y yo sali corriendo hacia la puerta. Estaba cerrada con llave- No puedes salir...que pena.
- Déjame salir ahora mismo.
- ¿O qué?
- No sé...



Me aparté de la puerta y en cuanto se acercó a mí me apoyé al pié de la cama cansada de escaparme. Él se acercaba, ya era demasiado tarde, lo tenía encima pero no me importó. Se acercó tanto que me tube que sentar encima de la cama pero él seguía acercándose. Recorí toda la cama hasta tocar de nuevo con el cabecero, no había salida y se acercaba a mí. Sin quitarle los ojos de encima él se acercaba más y más con una sonrisa de satisfacción perfectamente dibujada en su cara. ¿Qué podia hacer? No había opción asi que decidí esperar a ver que pasaba. Y sucedió, el se acercó hasta que sus piernas rodearon las mías y acercó sus labios a los míos. Me besó, esta vez no con tanta energía pero ya le llegaba, fue más cuidadoso como si intentara que yo lo aceptara, que aceptara su beso pese a todo lo que había echo. Cansada de resistirme lo acepté al fin y él me rodeo la cintura con sus brazos musculosos y yo posé mis manos sobre su pecho descubierto y me dejé llevar. Pero no había sido una buena idea, cuando me quise dar cuenta ya era demasiado tarde, él había bajado las asas de mi camiseta y yo me había tumbado completamente debajo de él, no me podía mover, mientras él metía sus manos por dentro de mi camiseta. Aquello era la gota que colmaba el vaso ¿cómo le podía haber dejado tocarme? En ese momento empecé a forcejear y su cuerpo se tensó, se abrió la ventana mientras yo me intentaba escapar de debajo de su cuerpo y por un momento pude ver la figura musculosa de Nate oculta en las sombras.

- Ayúdame. Por favor.
- ¿Quién te va a ayudar?- dijo Jamie que no se había dado cuenta de que Nate estaba allí.
- Yo- dijo este mientras lo cogía por el pescuezo para apartarlo de mí.
- Gracias- dije yo mientras me escurría por el borde de la cama.
- De nada- soltó a Jamie y este se dió de bruces con la cama- No la vuelvas a tocar ¿me oyes?
- ¿Quién eres tú para impedirmelo?
- ¿Su novio tal vez?- dijo irónicamente. No lo había dicho nunca hasta ese momento y eso me sorprendió, sonreí tímidamente por ello.
- ¿Qué?- se giró hacia mí- ¿Es tu novio?
- Si. ¿Te sorprende?
- No me esperaba esto de tí, nena.
- No me llames así.
- Lo siento pero nadie me lo impide. Pensé que serías más lista y no te juntarías con alguien como él.
- Él es mucho mejor que tú. Él es...perfecto.
- Si, seguro. No lo has visto en plena acción. Claro, es un buen chico, lleno de dulzura y todo eso, se podría decir que ha venido del mismísimo cielo.¿No amigo?
- No saques las cosas de quicio, cállate. Lo vas a empeorar.
- Eso a mí me da igual. Tendrá que saberlo dentro de poco, si no se lo dices tú, se lo diré yo y eso será peor para ti.
- ¿De qué habla Nate? ¿Qué tengo que saber?
- Nada, no dice nada. No te metas en esto, Ángel.
- ¿Que no me meta? Estais hablando algo que me concierne asi que dímelo.
- Eso, díselo. Se lo merece, por aguantar a alguien como tú.
- ¡No!- Nate se paralizó y empezó a tensar el cuerpo, sus ojos estaban fijos en Jamie y en ellos se reflejaba una ira descomunal. Lo odiaba con toda su alma.
- Si...por favor dímelo.
- Será mejor que te vayas, Juliet. Vete para abajo y dile a tus padres que no te encuentras bien. Vete.
- Eso, diles que lo hemos dejado y que estás destrozada- dijo Jamie con una sonrisa de oreja a oreja- hoy ya me he divertido bastante utilizándote.
- No. No me voy sin ti- dirigiéndome hacia Nate- Si tú vienes conmigo, me voy ahora mismo pero si no lo haces, yo de aquí no me muevo.
- Está bien. Baja a abajo y diles lo que él te ha dicho- señaló a Jamie- ahora te veo. Vete a casa directamente.
- Vale- desapareció por la ventana.

Bajé y mentí a mis padres, que no se creían nada hasta que solté un leve sollozo y al fin nos fuímos. Al llegar a casa, para continuar con la farsa de que me sentía mal por haberlo dejado con Jamie, corrí hacia mi habitación. En realidad, lo que quería era hacer caso a Nate y esperar a que apareciera. Y apareció, en alfeizar de mi ventana, con una sonrisa en sus labios petó en el cristal y yo le abrí la ventana para que entrara. Cuando ya estaba dentro me abrazó fuertemente y no me soltó en ningún momento, como si no se creyera que yo estubiera allí a su lado.

- No lo vuelvas a hacer- me susurró al oído- me has asustado. Deberías haberme dicho que estabas con el imbécil ese.
- Lo siento, no sabía lo que iba a hacerme. Lo siento mucho.
- Tranquila, lo que importa es que he llegado justo a tiempo y estás bien.
- Gracias por todo. Muchas gracias Nate- le abracé con fuerza y el me devolvió el gesto- Pero hay algo que no entiendo.
- ¿El qué?
- ¿Cómo sabías dónde estaba, que estaba en peligro?- no obtuve respuesta por lo que solté- ¿Cómo? Merezco saberlo.
- Lo intuí. Noté que algo iba mal.
- No me lo creo. ¿Me has estado espiando o algo?
- No. Algo parecido.
- Bueno. Otra cosa ¿Qué es eso de lo que me voy a acabar enterando?
- Nada. No lo sabrás si yo lo impido.
- Me estás fastidiando ¿sabías?
- No quiero fastidiarte pero tampoco quiero que te enteres de algo que podría cambiar tu vida por completo.
- Me da igual lo que cambie en mí, mientras no te pierda a ti. Te quiero.
- Y yo, Ángel.
- Pues si me quieres cuéntamelo.
- No puedo.
- Pues entonces está todo dicho- me separé de él- Vete.
- Pero...
- Nada de peros, vete.
- Está bien. Me iré solo si me prometes que seguirás conmigo como hasta ahora.
- No te prometo nada, todo puede cambiar, tú lo has dicho.
- Vale. Adiós Juliet. Te quiero- dijo mientras me rozaba la mejilla con la mano hasta que yo me retorcí.
- Adiós Nate.

Cuando él se sentó en la ventana dispuesto a bajar yo me giré y me dispuse a bajar a la cocina cuando derepente sentí la mano de Nate en mi cintura y su aliento en mi nuca. Me susurró:

- Recuerda esto: Nunca te perderé de vista y nunca te soltaré si te caes. No dejaré que te pase nada.

Para cuando me dí la vuelta él ya no estaba, era muy rápido. Esa frase me recordó el sueño que había tenido esa misma noche, cuando él tenía algo que decirme pero no supe lo que me quería contar ya que mi madre me había despertado. También me acordé del otro sueño en el que me quería explicar como me había salvado la vida de la caída en la noria pero el despertador me había despertado antes de que soltara una palabra. Mis sueños sobre Nate y el secreto que ocultaba eran realmente intrigantes y parecían muy reales, de echo todo se había cumplido de alguna forma. Su verdadero secreto, ese que sabía Jamie, tenía que ser el que me quería contar, o al menos intentaba en mis sueños pero había algo que siempre lo interrumpía. ¿Es que no podría saberlo nunca o tendría que investigar? Esa noche no pegué ojo, estaba pensando todo el rato en lo que había pasado y en lo que yo soñaba referente a esta historia que me traía siempre de cabeza. Por otra parte también pensé en Jamie, ¿qué le pasaba? estaba verdaderamente cambiado, no era el mismo. También, mientras pensaba en todo eso me acordé de Hanna, mi mejor amiga, a la que no veía más que en el colegio y punto. Tenía que quedar con ella y ponernos al día. Nathan, me había olvidado de él también, después de aquel arebato suyo de irse de aquí y dejarme sola me había cegado por completo y no había hablado con él desde ese día. Tenía que pasarme una tarde con Hanna y otra con Nathan, porque los tres juntos no podía ser. Hanna no tenía porque meterse en mi problema con Nathan y él no tenía que escuchar toda la historia de Nate y Jamie porque se pondría furioso solo de escuchar eses nombres, por lo menos el de Jamie, si se enterara de lo que me intentó hacer...lo mataría.


4 comentarios:

  1. AARGGGG!!! Me encanta ^.^ Para cuando el siguiente?

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  2. Que susto al leer tu AARGGGGG!!! Pensé que no te había gustado u.u Pues el siguiente está a la vuelta de la esquina ;) Muuuuuuy PRONTO CAPÍTULO 6 :) Espero que te siga gustando porque viene la parte interesante :DDDDDD

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  3. Hola preciosa!, aquí te dejo el link de tu ficha de socia:

    http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/2012/05/193-jessica-bonet-iglesia.html

    Por cierto, bienvenida al club!

    Saludos guapa y feliz fin de semana!, muak!

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    1. Holaaaaaaa :) Muchisimas gracias :D Ahora ya soy más feliz de lo que era antes enserio me gusta formar parte de tu blog :D
      Un beso ♥

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