sábado, 9 de junio de 2012

Capítulo 11


Capítulo 11

La luz era casi imperceptible en aquella sala, todo parecía demasiado oscuro, demasiado malo. <<Estoy delirando por culpa del accidente >>, pensé. Yo estaba tumbada en una camilla grande, era casi el doble de una camilla normal, estaba tapada hasta la barbilla con unas sábanas y unas mantas blancas. Un leve cosquilleo me atacó el cuerpo, que poco a poco se fue convirtiendo en algo más doloroso. Un ardor comenzó a fastidiarme, empezó en los pies hasta llegar a mi cabeza, donde permaneció durante un buen rato. Decidí llamar a una enfermera, pero no tenía el mando con el que se llamaba a recepción asique tuve que gritar. Como nadie me respondía y yo quería una cura o tranquilizante para ese asqueroso ardor de cabeza, me levanté con mucho cuidado. Me apoyé en la cama y poquito a poco me fui arrastrando hasta una silla de ruedas en la que me senté. Con los bazos empecé a mover las ruedas de la silla y me encaminé al pasillo de la planta en la que me encontraba. Era enorme y allí no se veía a nadie, seguí hacia delante, buscando a alguna persona que me pudiera ayudar, sin éxito. Cuando llegué a recepción vi que la mujer que debería de haber atendido a mis gritos y suplicas estaba dormida, con la cabeza apoyada encima de la mesa. Me acerqué para darle unos golpecitos y que me ayudara con mi problema, pero ella ya tenía bastante con lo suyo. Estaba muerta, con un gran corte en el cuello y las muñecas presentaban varios cortes. En la pantalla del ordenador que ella tenía en la esquina de la mesa había un mensaje algo extraño "Todos los que tengan alas blancas deben morir, las doradas deben permanecer y reinar el mundo". No entendía el mensaje pero un escalofrío me recorrió de arriba a bajo. Cuando pensé que pedir ayuda sería lo mejor, alguien me cogió por detrás y me tiró de la silla. Era el hombre de aquel sueño que había tenido, el que había matado a una mujer y que me había intentado ahogar. Me arrastré para escapar de él, pero fue demasiado tarde. Me cogió del pelo y me rajó el cuello. Todo acabó en ese momento, todo se hizo oscuridad.

Me desperté y abrí los ojos lo más rápido que pude, intenté incorporarme pero me fue imposible. Con el esfuerzo que había hecho me mareé y empecé a tener arcadas. Me giré y dirigí mi cabeza hacia el suelo y lo eché todo fuera. Un sueño asqueroso con un despertar asqueroso, mi mala racha continuaba. Y parecía no querer acabar, ya que en cuanto me sentí un poco mejor y una de las limpiadoras arregló mi estropicio, apareció mi madre por la puerta y detrás de ella mi padre. Se notaba que mi madre había llegado muy alterada porque le dirigió una mirada inquisitiva a la limpiadora y esta se fue, dejándome sola ante el peligro de una buena bronca.

- Cariño, ¿cómo estás?- dijo con ternura.
- Bien- dije extraña, su voz sonaba demasiado dulce.
- Me alegra saberlo, bueno nos alegra- mira hacia mi padre, que está apoyado en la ventana, se dedican una sonrisa y mi madre vuelve a centrarse en mí.
- ¿No me vas a echar la bronca?- dije, cansada de esperar a que me gritara.
- ¿Por qué?
- Por estrellar el coche- miré hacia mi padre que estaba sumido en una especie de trance- Papá, era tu coche preferido.
- Lo sé, pero tú eres mi hija y eres más importante que un coche caro- sabía que aún así le dolía lo de su coche.
- ¿Entonces no me vais a decir nada por estrellar tu coche preferido y poner mi vida en peligro?
- Bueno...verás...Sabemos que debemos de darte una buena reprimenda, puede que más adelante tengas un pequeño castigo, pero ahora estás débil y el accidente no ha sido culpa tuya.
- Bueno- dudé- yo solo hice lo que creía correcto, esquivé el coche.
- Si. Por eso no es culpa tuya sino de ese sinvergüenza. Cuando lo pille...-dijo mi madre y mi padre asintió.
- Pero no sé quién era.
- Nosotros si- dijo mi padre serio- Cuando nos llamaron y nos dijeron que estabas en el hospital, fuimos a casa para ver si se trataba de una broma y allí estaba él. Callado y con cara de pena, pensando que así arreglaría algo el muy imbécil.
- ¿Quién papá?- quería saberlo, lo necesitaba.
- Jamie- dijo con voz ronca mi madre.
- ¿Qué...?- no podía hablar, mis pensamientos me lo impedían.
- Si. Él nos dijo que después de dejar lo vuestro, no sabía qué hacer. Decidió ir a hablar contigo pero tú le dijiste que no, y decidió ir a casa. No contaba con que tú fueras a algún lado...y bueno...estaba tan cabreado que las pagó con el coche, aceleró en la curva y el resto ya te lo sabes...
- Si...- dije consternada- pero no me puedo creer que fuera él. Sé que tenemos problemas entre los dos pero de ahí a que me quiera embestir...
- Él no lo ha hecho aposta, eso lo sabemos todos. No sabía que tú venias por la curva, pero lo que si podía hacer era ir más despacio.
- Bueno...he de admitir que yo no iba precisamente despacio- dije avergonzada.
- Vale, pero tú eres prudente y has esquivado el coche, pero te has llevado la peor parte. Mírate.
- Estoy cansada, necesito dormir.
- Vale, vendremos mañana cielo- mi madre me da un beso en la frente y yo me quejo, la brecha aún sigue abierta. Mi padre decide hacerme cosquillas en un pie como señal de despedida.
- Adiós, os quiero.
- Y nosotros a ti- dijo mi padre con una leve sonrisa, estaba preocupado, lo sentía.

Cuando se fueron y la puerta se cerró detrás de ellos decidí que lo mejor sería descansar, pero muchas dudas asaltaban mi mente. ¿Por qué tenía que haber sido Jamie? Antes de que pudiera empezar a darle vueltas en la cabeza, unos toques suaves en la puerta me hicieron volver al mundo real.

- ¿Se puede?- La cabeza de Mason asomó por la puerta y como no, sonreía.
- ¡Mason!- dije muy contenta- Si me pudiera levantar te daría un abrazo- sonreí, ya me había contagiado de nuevo con su espléndida sonrisa.
- Oh- miró hacia el techo y dijo- ¡Lázaro, levántate y anda!- luego nos echamos a reír.
- Eres muy gracioso, pero yo estoy así- señalé con mis brazos, mi cuerpo herido- y tú estás bien.
- Tienes razón, perdona- se puso serio- Te he traído algo.
- Oh, no tienes porque...
- Toma- sacó la mano de la espalda y vi un gran ramo de rosas, todas rojas y muy bonitas- las he recogido del jardín de mi abuela.
- Son muy bonitas, gracias.
- Ha valido la pena que me echara la bronca, ahora se te ve más feliz.
- Oh, no deberías de haberlo hecho. ¿Está muy enfadada?
- No, tranquila. Le he dicho que eran para una chica que tuve que atender en la ambulancia, que me había caído bien y que era muy guapa. Después de eso me dijo que cogiese las que quisiese y que no te perdiera de vista, que te ayudara en todo y que te recuperaras.
- Dale las gracias de mi parte- le sonreí.
- Dalo por echo- también sonrió- ¿Te duele mucho?
- Bueno...ahora me han drogado asique no me entero mucho- reí en un susurro.
- Eso es bueno, te ayuda a calmar el dolor. Oye, ¿te han dicho cuanto tiempo vas a estar aquí?
- No, aún no sé nada. ¿Por qué?
- Para venir más días a visitarte y bueno...para si quieres quedar algún día para charlar, aquí me tienes.
- Me encantaría. Cuando sepa algo te lo hago saber.
- Vale, gracias.
- Juliet...- se escuchó desde la puerta, era Nate.
- Creo que será mejor que me vaya...- dijo Mason.
- Si, ya hablaremos- le sonreí mientras él se acercaba y me daba un leve beso en la mejilla, era todo un caballero.
- Adiós, cuídate mucho.
- Gracias Mason- y dicho esto desapareció por la puerta, mientras que Nate seguía allí, de pie y con los ojos clavados en mi cara- Pasa, tenemos que hablar.
- Yo...- carraspeó- Juliet, sé que tenía que haberte contestado el teléfono pero estaba ocupado y...
- Ya, claro- le corté yo- Oh, vamos Nate, estabas ocupadísimo. ¿Con Crystal no? ¿Crees que no lo sé? ¿Que ella no estuvo en tu casa? ¿Sabes? Ella me cogió el teléfono y me dijo que tú estabas durmiendo, me dijo como se llamaba, me dijo que se iba a dormir y que tenía que colgar... ¿Te crees que soy tonta? No has perdido el tiempo, ¿eh? Has pensado que como yo te había echado de mi casa que ya se había acabado todo, ¿no es así? Pues no, no se había acabado, solo fue una discusión porque estaba preocupada por Nathan y porque llamarte para que vinieras me había distraído de sus cuidados. Ahora, ya puedes estar tranquilo e irte con tu querida Crystal, porque esto se acabó. ¿Contento?- las lágrimas corrían por mi cara como el agua en una cascada, estaba harta de las tonterías de la gente a la que conocía y quería.
- Jul, yo...
- No me llames Jul- susurré al límite de mis fuerzas- ¡Para ti ya no soy nada! ¡Vete! No vuelvas aquí, no me hables, no me busques, no me digas que me quieres, no hagas nada...solo vete y déjame en paz- era como encontrarme al borde de un precipicio y dar el último paso, caer y notar el impacto de mi cuerpo contra el duro suelo, que se lleva mi vida.
- Escucha, no es eso lo que pasó...te quiero y lo sabes.
- Vete- me vencía el sueño, ya estaba en la línea de la inconsciencia.
- Yo...

Esa palabra "yo" fue lo único que escuché en un largo periodo de tiempo, ya que me quedé inconsciente debido al tremendo esfuerzo que hice al tener que aguantar tantas emociones juntas. Pero no había acabado así la cosa, cuando me desperté fue aún peor de lo que mi mente y mi cuerpo podían aguantar.

8 comentarios:

  1. o_O ¿Como puedes dejar esto asi? Me mueeeeeeeeero.. Tengo muchisimas ganasde leer el siguiente..
    Un beeesito

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    1. Hahahahaha se trata de que sigais leyendo asique por eso se queda así la cosa :) Pero bueno el siguiente no me convence mucho la verdad :S
      Un beso cielo ♥

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  2. Respuestas
    1. Hahahahahaha me alegro de que te guste tanto amor :)

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  3. Me has dejado con una intriga...pff siguien te ya porfavot...mira eate blog y dile a tus amigos que lo lea y dejar comentarios dicen do lo que opinais porfis
    http://foreverdreamforyou.blogspot.com.es/?m=1
    un beso enormee...
    P.D:escribes super bien...

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    1. Muchas gracias cielo :) pronto leere el tuyo y yo lo recomiendo vale? un beso y muchas gracias :)

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  4. Por dios te lo pido sube ya el siguiente capitulo que me va a dar algo...porfavor, porfavor, porfavor, porfavor..

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