sábado, 2 de junio de 2012

Capítulo 8


Capítulo 8

Cuando abrí la puerta no me lo pensé dos veces y salté a los brazos de mi novio. Él me recibió con una sonrisa en la boca, me cogió en el colo como a una niña pequeña y me besó, con dulzura, con deseo, con pasión. Allí estaba yo, con unos mini pantalones de pijama y una camiseta corta, mientras que él iba con unos vaqueros negros y una sudadera de Nike, guapo como siempre.

- Hola amor- dije con una sonrisa.
- Hola Ángel- me contestó él mientras me besaba el cuello y me dejaba en el suelo.
- ¿Cómo estás?
- Bien, no como Nathan, el pobre está cansado y con las pastillas le ha entrado el sueño. ¿Y tú?
- No me quejo, ahora mejor que antes.
- ¿Por qué?
- Porque ahora que te he visto, me encuentro mejor- me susurró al oído.
- Oh, pues que pena que tenga cosas que hacer...
- ¿Hmmmmm?- soltó un suspiro y prosiguió con sus besos por mi cuello.
- Tengo que cuidar de Nathan, me necesita.
- Ah, pero ahora está dormido. Si te necesita estarás cerca de él pero puedes estar conmigo a la vez ¿no?
- Supongo que si- dejó mi cuello y me cojió de las manos mientras me besaba en la boca- Definitivamente creo que si que puedo hacerlo-sonreí.
- Me alegro de que así sea.

Subimos, nos sentamos en el sofá y a los cinco minutos una oleada de besos y caricias rozó mi piel. Me sentía mejor que nunca y, aunque no estuvieramos solos, yo sentía que no había nadie más en el mundo salvo nosotros dos. Hasta que el silencio fue cortado por unos gritos horribles.

- ¡Soltadme!- Nathan gritaba como si le estuvieran haciendo daño- ¡Soltadme o os mataré!
- ¡Nathan!- corrí a mi habitación y lo ví en la cama revuelto entre las sábanas.
- ¡Juliet, vete! ¡Aquí corres peligro!
- ¡Nathan despierta!- grité mientras me acercaba a él.
- ¡Nate, cuidado! ¡Llévatela de aquí, no quiero que tú acabes como yo!
- ¿Nathan?- susurré a su oído- ¿Me oyes?
- Mis alas...me las habeis arrancado ¡Hijos de perra! ¡Juro por Dios que os voy a matar con mis propias manos!
- Oh no...- le dí un buen bofetón- ¡Nathan ya está!
- ¿Qué...?- se levantó poco a poco y ví como sudaba.
- Nathan...-me lancé a sus brazos y después de unos minutos le di un abrazo, apretando todo lo que podía.
- ¡Au! Juliet- me apartó un poco de él- estoy bien tranquila...
- ¿Qué diablos a sido eso?
- Una pesadilla, solo eso.
- No. Eso no era una pesadilla, era un auténtico horror...Nathan, yo tengo la culpa. Tenía que quedarme a tu lado y ver como estabas, no llamar a Nate y estar con el en el sofá mientras tú sufrías así...no...
- Eh...- me cogió la cara y me miró a los ojos- tranquila, nadie te ha dicho que me tengas que cuidar y mucho menos poner todos tus sentidos en mi. Nate tiene derecho a estar contigo.
- Ya, pero es que no debería...
- Shhh. Ni una palabra más.
- Vale...
- Nathan, ¿estás bien?- dijo Nate.
- Si Nate, gracias por venir a cuidar de ella.
- No hay problema.
- ¡Por si no lo sabeis estoy delante y yo no necesito a una niñera que me cuide! ¡Es Nathan el que me necesita!
- Juliet...relájate- me dice él.
- ¡No! Estas mal y os poneis a hablar de mi. ¡Estais mal!
- Ángel, tranquila...
- ¡No! ¡Vete, esto es un error! Tendría que cuidar de él, no estar contigo mientras él tiene pesadillas horribles.
- Está bien me voy...adiós- se acerca para darme un beso pero yo me aparto.
- Adiós, Nate.

Después de esa escenita, Nathan se tumbó de nuevo pero no era capaz de dormirse asique me pidió que le dejara el portátil para ver alguna cosa para que le cogiera el sueño. Una hora después Nathan dormía como un bebé, mientras que yo pensaba en lo que había echo, le había gritado a Nate y no le había dejado que me besara. Estaba rara ultimamente, no sabía el porqué, solo lo estaba.
Después de dos horas de tanto pensar, el sueño venció mis pensamientos y ocupó su lugar.

Hacía frío y estaba sola. Todo era negro, todo era Oscuridad.
Me sentía mareada y me dolía el pecho, cubrí el cuerpo con los brazos, clavé la mirarada en la oscuridad y esperé algo. Pero ese algo no llegó. Solo escuchaba mi agitada respiración, cada vez me dolía más el pecho y no era capaz de respirar. Me puse de rodillas con las manos en el cuello intentando apartar de mi garaganta unas manos invisibles, que me oprimían tanto que no era capaz de moverme. Desesperada , eché la cabeza para atrás y acabé tumbada. El dolor no remitió, se hizo más fuerte. Me estaba ahogando, sin embargo llevaba más de cinco minutos sin respirar y no había muerto, era como si no necesitara respirar pero el dolor lo sentía igual. El dolor comenzaba a apagarse y dio paso a la calma, luego a la histeria.
Seguía allí, toda la oscuridad me cubría, salvo en un punto muy lejano donde había una luz pura y blanca. ¿ Dónde estaba? ¿ Qué era todo esto? No tenía respuesta. Como siempre, los misterios rondaban a mi alrrededor. Por una vez en mi vida quería saberlo todo, quería saber que era lo que tenía delante de mi. Asique avancé, despacio y con miedo pero decidida, hacia esa luz blanca y pura, hacia ese misterio. Parecía que a cada paso que daba, la luz se alejaba cada vez más y más. Me paré en seco y pensé que esto no era real, que no podía existir un lugar así ¿o si? No sabía si seguir andando o dejar de hacer el tonto.
No me hizo falta moverme, la luz se aproximó poco a poco como una luciérnaga juguetona que quiere que la sigan. Y eso fue lo que hice, seguí la pequeña luz blanca y saltarina. Me concentré en ella y solo en ella. ¿ A dónde me levaba? No lo sabía, pero si sabía que ella quería que yo la siguiera. Poco a poco la oscuridad se desvanecía y la luz se paró. Después de pensar que la lucecita se estaba burlando de mi, esta empezó a temblar y a crecer. En un abrir y cerar de ojos la pequeña lucecita ocupaba ahora todos los rincones donde antes había oscuridad. El brillo de la luz cada vez era más fuerte, se oía una leve brisa y una risita de una niña pequeña.
La luz eclipsó y todo se volvió blanco, yo desaparecí.

Me desperté sobresaltada y me recosté contra el cabecero de la cama. Decido levantarme y ir a ver como se encuentra Nathan. Son las dos de la mañana pero no quiero quedarme en cama y volver a soñar cosas tan raras como aquella.
Cuando salgo de la habitación de mis padres, ya que Nathan está ocupando la mía, me dirijo al baño para lavarme la cara. Cuando acabo escucho ruídos y voy a mi habitación. Allí veo que Nathan está despierto y que está leyendo un libro de mi mesilla. Cuando se da cuenta de que estoy allí deja el libro en su sitio y se coloca contra el cabecero de la cama. Me mira y se rie.

- ¿Te he despertado?- dijo con una sonrisa tímida.
- No...he tenido un sueño muy raro y me he despertado.
- Vaya..primero yo tengo una pesadilla horrible y ahora tú tienes un sueño raro- sonríe, parece divertido- ¿Qué será lo siguiente?
- No lo sé- digo riéndome- ¿Por qué estás despierto?
- No quiero seguir durmiendo aquí, me siento siento un carga y estoy solo.
- ¡No eres una carga! Y tampoco estás solo, yo estoy aquí.
- No digo de tener compañía en casa, si no aquí- dice dando palmaditas en la cama y me mira triste- mi hermanita pequeña siempre viene asustada y se queda a mi lado dormida.
- Oh...yo no lo sabía.
- Lo sé. Ahora ya lo sabes.
- ¿Quieres volver a casa?
- No tranquila, estoy bien.
- Yo...- digo timidamente- no sé...- es mi mejor amigo y aún así preguntarle esto se me hace raro- ¿Quieres que duerma contigo?- no me siento cómoda y añado- ¿Aquí a tu lado?
- Si es lo que quieres, si.
- Me tumbaré en el sofá ¿vale?- digo mientras cojo la manta del armario y me dirio al sillón grande de mi habitación.
- No, ven aquí- me dice dando una palmada en la cama.
- Estás malherido, si duermo contigo te haré daño al rozarte.
-Tranquila, aguantaré. Quiero que duermas cómoda en una cama no en un sillón.
- Vale, pero si te hago daño avísame y me pondré en el sillón.
- Eso no va a pasar- sonríe y aparta las mantas para que yo me tumbe a su lado- me gusta el contacto de tu piel.
- Gracias- le digo mientras le tapo bien con las mantas- por todo. Aún estando mal te preocupas por mi.
- No hace falta que me las des, eres muy especial para mi y lo sabes.
- Natha...no empieces otra vez.
- No empiezo, es que nunca me dejas acabar- me susurra al oído y yo me doy la vuelta para mirarle la cara.
- Es lo mismo, déjalo estar ¿vale?
- Vale- me acaricia la mejilla y con el otro brazo me coje de la cintura y me atrae hacia él. Sin poder evitarlo me pongo roja y empiezo a temblar de lo nerviosa que estoy.
- Nathan yo...
- Shhh...- se acerca tanto que su aliento cálido hace que me ruborice más aún. Sus labios rozan los míos y se funden en un profundo beso.

El beso es inevitable, no quiero que siga porque Nate es mi novio pero por otro lado me aferro a él como si fuera un tesoro que no quiero perder. El beso dio paso a las caricias y las caricias a más besos hasta que acabamos completamente fundidos el uno con el otro. Quería parar pero también quería seguir.

-  Nathan...para, recuerda que estoy con Nate.
- Lo sé, sé que esto está mal pero no puedo parar, eres todo lo que quiero y no quiero perderte.
- Ni yo a ti, pero yo quiero a Nate, lo nuestro no puede ser real.
- Juliet yo...- me agarra con fuerza de la cintura y me abraza.
- Tranquilo, no solo es culpa tuya...

Me mira a los ojos y veo pena, tristeza, dulzura, pasión, amor, vergüenza...Él me quiere, yo le quiero. Sin saber porqué me acerco más a él y disfruto del roce de su piel, su aliento en mi cara...Le acaricio el pecho y él suspira, me desea y esto es demasiado para él, no se puede aguantar. Entonces, dejo de resistirme y cedo. Le beso en la boca y luego él besa mi cuello, manos y clavícula. Esto que estoy haciendo no puede seguir, me separo de él y le digo que todo es un error y que estoy muy avergonzada. Aunque no le gusta lo que oye, Nathan lo acepta y se da la vuelta para evitar una discusión. Me giro y cierro los ojos, a los cinco minutos Nathan me abraza y los dos nos quedamos dormidos así, no podré corresponderle nunca como él quiere, pero tenerlo ahora mismo ahí es una de las cosas que más me hacían falta en esos momentos. Nate se enfadaría, eso seguro, pero no podría reprocharme nada. Él no estaba allí para evitarlo, pero tampoco hacía falta, se cuidar de mi misma y sé que aunque lo que hice estaba mal, una parte de mi deseaba seguir con aquello. Una parte de mi deseaba seguir, entregarme a Nathan y vivir cada segundo a su lado en aquella cama, con su cuerpo rozándome. Pero eso no podía ser, había echo lo correcto, había detenido la situación y Nate no podría decirme nada, salvo por los besos y por corresponderle al principio, pero eso no era nada comparado con lo que podría haber pasado y que yo evité.

6 comentarios:

  1. Tia me encanta *-* estoy enganchada :3
    Máás!

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    1. Pronto subiré otro :$ espero no tardar demasiado, con los examenes voy mal de tiempo pero yo lo intento :)

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  2. Me encanta!Jo pensaba que iban a llegar a mas XD

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    1. Gracias cielo :) Quieres que te diga algo? Es un secreto de la autora pero da igual xD Si que iban a más pero me pareció demasiado rápido y lo quité pero ese trozo lo tengo guardado aún :3 es algo raro :$ nunca había descrito nada parecido antes :3 pero tendrás que esperar a ver que pasa :)

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    2. Jajaja si es dificil la verda XD Esperare :)

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